¿Qué pasa si no puedo pagar mi hipoteca?

Muchos se preguntan «¿qué pasa si no puedo pagar mi hipoteca?» y aquí respondemos. Retrasarse en el pago de la hipoteca es completamente diferente a no pagar el alquiler, al menos en términos generales. Y es que, si lo piensas, son pocos los arrendadores que le reportan el pago de la renta a las agencias de crédito del país, pero todos los bancos y cooperativas de crédito sí suelen añadir notas de mora y de retraso en el pago de los informes de crédito de los deudores. ¿Qué significa esto? Que no pagar tu hipoteca o retrasarte en el pago de ella tendrá un impacto desfavorable en tu puntaje de crédito.

No obstante, no podría afirmarse que esta es la consecuencia más grave del asunto. No pagar tu hipoteca podría poner en riesgo la propiedad de tu vivienda y la seguridad de tu familia. Afortunadamente, hay varias opciones que reducirían este riesgo al mínimo, desde un acuerdo de forbearance o indulgencia del prestamista (al menos hasta que puedas resolver tus problemas financieros) hasta un deed-in-lieu of foreclosure si no tienes otra opción.

¿Qué pasa si no puedo pagar mi hipoteca?

Ante todo, vamos a tratar de detallar el escenario lo más claro posible. Cuando no puedes pagar tu hipoteca y te retrasas con los pagos lo primero que sucederá es que el banco o prestamista te cobrará un recargo por retraso. Este recargo se generará, generalmente, cuando hayan transcurrido 15 días sin que el banco reciba tu pago. 

Lo segundo que pasará es la declaratoria oficial de incumplimiento por parte del prestamista. ¿Cuándo sucede esto? Cuando el prestatario deja transcurrir 30 días después de la fecha de vencimiento de la cuota y el banco aún no recibe el pago.

Ya en este punto, el prestamista le informará a las principales agencias de crédito del país que hiciste un pago vencido -o, peor aún, que ni siquiera has podido realizarlo- lo que comenzará a afectar tu puntaje de crédito.

Nota: Los prestamistas hipotecarios generalmente ofrecen un período de gracia en los pagos mensuales. En la mayoría de los casos, tendrás hasta el día 15 del mes para realizar tu pago sin incurrir en recargos o multas.

¿Y si no logras ponerte al día?

Si, además del retraso, no logras ponerte al día, lo siguiente será el inicio del proceso de ejecución hipotecaria. Este proceso comenzará cuando tengas 120 días o más de retraso en el pago de tu hipoteca. Pero, ¿qué significa en sí la ejecución hipotecaria? En palabras simples, es cuando el prestamista toma posesión de la casa y desaloja al propietario. Ahora bien, debes saber que este proceso legal varía dependiendo del estado. El objetivo principal de la ejecución hipotecaria es que el prestamista pueda vender tu propiedad para así utilizar los ingresos obtenidos para cobrarse el saldo restante de tu hipoteca.

Aunque esto te pueda sonar como la solución perfecta a tu problema, no es así. Y es que, si lo obtenido con la venta no cubre el total del préstamo, seguirás siendo el responsable de pagar la diferencia. Entonces, poniéndolo en perspectiva, 1) te habrás quedado sin casa, 2) tendrás que pagar un alquiler mientras tanto, 3) tu puntaje de crédito se reducirá enormemente, y 4) tendrás que seguir pagando una hipoteca por una casa que ya no disfrutarás.

Nota: A esta diferencia que existe entre el valor de una propiedad ejecutada hipotecariamente hablando y el monto del préstamo se le conoce como “fallo de deficiencia” y requerirá una acción legal adicional por parte de tu prestamista.

¿Qué hacer si no puedo pagar mi hipoteca?

Lo primero que debes hacer si no puedes pagar tu hipoteca es ponerte en contacto de inmediato con el prestamista. Así, podrás averiguar si existe algún programa de forbearance disponible que pueda serte de ayuda. A través de esta opción, podrás reducir temporalmente el pago de tu hipoteca y, por ende, no atrasarte o refinanciar el préstamo para poder disminuir el pago mensual. Las opciones dependen muchísimo del estado en el que vivas, del banco y, por supuesto, de la razón del retraso.

Consejo: Otra opción que podrías intentar es reunirte con un asesor de vivienda HUD. Este asesor podría ayudarte a elaborar un buen plan de acción, además de crear un presupuesto personalizado para que puedas cubrir todas tus necesidades.

¿No te convence esta alternativa? No te preocupes porque hay otras disponibles y de seguida vamos a verlas:

Pide la indulgencia de tu prestamista

A esta indulgencia del prestamista se le conoce como forbearance. Pero, ¿cómo funciona? Dependiendo del motivo del retraso, el acreedor podía acordar contigo reducir el pago mensual de tu hipoteca temporalmente o, en algunos casos, suspender momentáneamente el pago mensual.

Solicita una reestructuración del préstamo

Otra opción que podrías intentar es conversar con el banco para ver si está dispuesto a reestructurar el préstamo. Esto podría disminuir el pago, en especial si se alarga el plazo del término del contrato.

Entrega voluntariamente la propiedad

A esto se le denomina deed-in-lieu of foreclosure. ¿Qué quiere decir esto? Pues, es la entrega de la escritura de la casa en vez de esperar la ejecución hipotecaria. En este caso, el prestatario le entrega voluntariamente la propiedad al prestamista a cambio de la condonación total o parcial de la deuda. Esta suele ser la mejor alternativa si sabes que la ejecución hipotecaria es inminente.

Comprométete con un plan de pago

Puede que no lo sepas, pero ante las dificultades financieras, los prestamistas podrían estar dispuestos a acordar un plan de pagos contigo que sea lo suficientemente cómodo para ti. De esta manera, podrás 1) conservar tu puntaje de crédito y 2) no caer en mora. Estos planes suelen ser momentáneos, pero te darán el tiempo y oxígeno necesario para recuperarte.

Decántate por una short sale

Una short sale te permitirá vender la casa por el monto del saldo pendiente de tu hipoteca, e incluso menos. Esta alternativa requerirá la aprobación de tu prestamista.

Consejo: De todas las opciones, quizás el forbearance y el refinanciamiento sean las mejores. Eso sí: si optas por la reestructuración del préstamo, toma en cuenta que, aunque tu cuota mensual se reducirá considerablemente, el monto total que pagarás en intereses aumentará en la misma medida.

Lo mejor que puedes hacer: evitar caer en mora

Algunas de estas opciones te permitirán salvar tu puntaje de crédito y, por supuesto, tu hogar. Sin embargo, otra de las alternativas que está sobre la mesa es intentar aumentar tus ingresos. Podrías, por ejemplo, postularte a un empleo a medio tiempo -al menos, momentáneamente- o trabajar en otras cosas en tu tiempo libre. Eso significa encontrar trabajos que hacer en Internet, vender cupcakes o galletas, etc. ¡Las opciones son miles!

Inscribir tu casa en Airbnb y rentar temporalmente un anexo, el sótano, el ático o una de tus habitaciones libres también podría ser una buena forma de obtener ingresos al instante y sin tener que invertir. Lo mismo sucedería si, por ejemplo, decides vivir con un compañero de cuarto o roommate. Piensa que lo que te pague esta persona podría cubrir la cuota de tu hipoteca y así podrías conservar tus ingresos mensuales laborales para el pago de tus gastos diarios y necesidades.

Sigue leyendo: Requisitos para una segunda hipoteca

Prepararse para sacar un prestamo hipotecario

Pero quizás el mejor consejo para no quedarse atrás en el pago de la hipoteca sea la prevención. Antes de comprar una casa con un préstamo hipotecario, asegúrate de estar listo financieramente hablando. ¿Cómo puedes hacerlo? De la siguiente forma:

  1. Ahorra más para darle al banco una inicial más grande. Piensa que si entregas una buena inicial, podrías evitar una cuota de hipoteca mensual demasiado alta. Además, pagarás menos en intereses.
  2. Reduce tus deudas antes de la compra. Es importante que, antes de aventurarte a pedir una hipoteca, te dediques a poner al día tus tarjetas de crédito, los préstamos estudiantiles que tengas pendientes y cualquier otra deuda. De ser posible, paga todo de contado, sigue ahorrando para la inicial y compra tu casa de ensueño solo cuando estés listo.
  3. Compra una casa que realmente puedas pagar. Viviendas hay muchas y todas ellas tienen su encanto. Y sí, puede que toda persona desee vivir en una casa lujosa de muchas habitaciones en la mejor zona de la ciudad. Pero si el precio de esa casa te sobrepasa, ¡decántate por una opción más conservadora! Es preferible comprar una casa más económica y después cambiarla por otra.

Consejo: Por lo general, deberías permanecer en esa nueva casa que quieres comprar durante cinco años para alcanzar el punto de equilibrio de la compra. Después de ese tiempo, podrás mudarte a otra sin tantos problemas.

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