¿Qué pasa con el 401(k) si renuncio?

Si tu trabajo ya te aburre, tienes un mal ambiente laboral o consideras que la paga no es lo suficientemente buena; te mereces lo que sueñas, así que sería una buena idea ir por ello. Sin embargo, ¡no salgas corriendo de tu empleo actual! Si tu empleador te ofreció un plan 401(k), entonces quizá te preguntes «¿qué pasa con el dinero que hay allí si renuncio?». Continúa leyendo para conocer todos los detalles.

¿Qué pasa con el 401(k) si renuncio?

¿Cómo funciona el plan 401 k?

Antes de entrar de lleno en el tema, vamos a asegurarnos de que estamos en la misma página. La 401(k) es un tipo de cuenta de inversión que se ha convertido en la preferida de los planes de jubilación. En sí, la cuenta fue diseñada para que las personas puedan ahorrar dinero, multiplicarlo y disfrutar de él una vez que se retiren. 

Las cuentas 401(k) están sujetas a una serie de beneficios fiscales bastante interesantes, como que puedes deducir las contribuciones del pago de los impuestos y que no tendrás que pagar por ellos a menos que realices un retiro anticipado. Ahora bien, hay dos variedades principales de cuentas 401 (k): la tradicional -también conocida como antes de impuestos- y la cuenta Roth, o después de impuestos.

Si tienes una 401(k) típica es porque tu empleador ofrece el plan en su empresa. Cualquier contribución que se realiza en tu cuenta 401(k) proviene de tu mismísimo cheque de pago, aunque tu antiguo jefe también podría decidir igualar tus contribuciones; lo que sería mucho mejor para ti.

¿Qué pasa con el 401k si renuncio?

Dado que tu cuenta 401(k) está estrechamente vinculada a tu empleador, cuando renuncies a tu trabajo no podrás realizar más contribuciones a ella. Por supuesto, el dinero que está en la cuenta sigue siendo tuyo -de eso no hay dudas- y puede permanecer ahí el tiempo que quieras (con un par de excepciones). No obstante, podría decirse que al menos en principio, puedes transferir el dinero de tu 401(k) al plan de jubilación de tu nuevo empleador o a una cuenta IRA; pero de eso hablaremos más adelante. 

Nota: Si tienes una cantidad importante de dinero y te gusta la cartera de inversión de tu empleador, podrías dejar tus ahorros en tu antigua cuenta 401(k). Pregúntale a tu jefe si es posible y, de serlo, compara el rendimiento de otros planes antes de tomar una decisión.

¿En qué casos debo retirar mi dinero luego de renunciar?

Vamos a ver qué excepciones te impedirían dejar tu dinero en la 401(k) de tu antiguo empleador. En primer lugar, si contribuiste con menos de $5,000 en la cuenta mientras estabas con ese empleador, tu jefe tendría el derecho a decirte: “tu dinero no puede irse a casa, pero tampoco lo puedes guardar aquí”. Después de todo, mantener esa cuenta 401(k) le cuesta dinero. 

Si tus contribuciones no alcanzan los $1,000, es posible que recibas un cheque por esa cantidad. En caso que no quieras pagar impuestos ni recibir la multa del 10% del IRS, te conviene depositar ese dinero lo antes posible en otra cuenta de jubilación.

Si las contribuciones fueron más de $1,000 pero menos de $5,000, tu empleador podría transferir el dinero a una IRA. A esta operación se le conoce como “retiro involuntario”

Nota: El saldo total de tu 401(k) podría no ser tuyo por completo. Por supuesto, las contribuciones que realizaste con tu cheque de pago son tuyas, pero las que haya realizado tu empleador sólo pasarán a ser de tu propiedad si las adquiriste por completo antes de renunciar. En otras palabras, si cumpliste con el calendario de contribuciones -que es una fecha especial que ponen los empleadores para adjudicar los fondos- el saldo total será tuyo. Si no, solo tus contribuciones y las ganancias que estas hayan generado.

Ya renuncié. ¿Ahora qué hago con mi antigua 401(k)?

Por lo general -y tal como dijimos anteriormente- las contribuciones que hayas realizado a tu cuenta 401(k) pueden permanecer depositadas ahí con contadas excepciones. Pero, ¿esto significa que deberías dejarlas ahí? La respuesta es un “depende”

Piensa que tener por ahí varias cuentas 401(k) significaría tener que llevar un registro de todas ellas, hacerles seguimiento constante, recordar los datos de inicio de sesión, etc. Quizás consolidar todos los planes de jubilación abiertos que tengas en la cuenta 401 (k) de tu empleador actual sea la decisión más sabia. Pero vamos a ver todas las opciones que tienes:

No hacer nada con el dinero

Si hiciste más de $5,000 en contribuciones o tu antiguo empleador te dice que el dinero puede permanecer ahí sin problemas, no estarás obligado a hacer nada. ¿Nuestra recomendación? Evalúa si esa cuenta te reporta un mejor rendimiento o cuenta con opciones de inversión con tarifas atractivas; ya que quizás hay una mejor opción ahí afuera. Si notas que la 401(k) de tu antiguo empleador es insuperable, deja el dinero ahí. 

«Cuando dejas tu trabajo, tienes la opción predeterminada de no hacer nada y dejar que el dinero se siga administrando como sucedía anteriormente», dice Steven Jon Kaplan, CEO de True Contrarian Investments. «Sin embargo, esto generalmente no es una buena idea, porque estos planes podrían tener opciones limitadas, esto en comparación con las ofertas de IRA disponibles en la mayoría de los corredores del país».

Nota: Si por casualidad la 401(k) de tu antiguo empleador tiene acciones de la empresa para la que trabajabas, consulta con un profesional de impuestos qué deberías hacer con esos activos, ya que podrías estar renunciando a los beneficios si transfieres el dinero a otro plan de jubilación.

Retirar el dinero de la 401(k)

Técnicamente, se te permite retirar el dinero de tu antigua 401(k). Sin embargo, que esté permitido no significa que debas hacerlo. Nuestra recomendación es que recurras a esta opción si te estás enfrentado a circunstancias financieras realmente extremas. Eso se debe a que el IRS te impondrá una multa del 10% del saldo retirado y probablemente también tendrás que pagar impuestos sobre la renta estatales y federales. Por lo general, todos estos gastos llegan al 30% del monto retirado, pero podrían alcanzar con facilidad el 50%. 

Nota: Si tienes una gran suma de dinero en tu antigua cuenta, es posible que la carga fiscal de un retiro como este no valga la pena. Piensa además que tendrás que pagar una penalización por retiro anticipado del 10%.

Al respecto, Jane B. Nowak, CFP y planificador financiero de SouthBridge Advisors declara “al realizar un retiro completo, tendrás que empezar de nuevo en los ahorros para la jubilación. Por lo general, sería una mejor idea dejar que el dinero crezca con impuestos diferidos en esa cuenta de jubilación y no hacer el retiro”.

Transferirlo a un nuevo plan 401(k)

Hay un par de razones por las que dejar tu dinero en la 401(k) de tu antiguo empleador no te convenza. La primera de ellas, es por tu propia cordura. Piensa que, tal como dijimos anteriormente, mientras más cuentas de inversión tengas abiertas, más datos de inicio de sesión deberás recordar, más documentos fiscales te llegarán por correo, más beneficiarios tendrás que decretar y más actualizaciones deberás hacer cada vez que cambies un dato, hasta un simple correo electrónico. 

La segunda razón es que cuando se tienen todas las inversiones en un solo lugar, es mucho más fácil para el asesor financiero ayudarte y asegurarse de que tu cartera de inversiones esté adecuadamente diversificada y prever si estás en el camino correcto para alcanzar tus objetivos o, por el contrario, deberías cambiar la manera de hacer las cosas. 

¿Cómo se hace la transferencia?

Primero, pregúntale a tu nuevo empleador si ofrece una 401(k) y desde cuándo calificarías para participar en ella. Piensa que algunos empleadores requieren que sus trabajadores cumplan con un mínimo de años de servicio -generalmente, uno- o una cantidad determinada de horas de trabajo para poderte incluir en la 401(k). 

Una vez que estés inscrito en el plan de jubilación de tu nuevo empleador, transferir el dinero de la 401 (k) antigua a la nueva será fácil y rápido de hacer. Para hacerlo, bastará con ordenar una transferencia directa, es decir, de custodio a custodio. ¿Por qué? Porque esto te permitirá evitar cualquier cobro de impuestos. 

Nota: Alternativamente, puedes optar por cobrar un cheque y depositar los fondos en tu nueva 401 (k) casi de inmediato, o al menos dentro de los 60 días siguientes al retiro para evitar 1) pago de impuestos y 2) el cobro de la multa del 10%. Antes de hacer esto, asegúrate de que la cuenta 401 (k) de tu nuevo empleador está lista para recibir fondos.

Pasar el dinero a una cuenta IRA

Si no tienes acceso a una nueva cuenta 401(k) o si deseas disfrutar de otras opciones de inversión, podrías transferir el dinero a una cuenta IRA. Piénsalo: puedes abrir la cuenta por tu cuenta en la institución financiera de tu elección y -lo mejor- no estarás restringido a las opciones que te da tu empleador

Según John J. Riley, AIF, fundador y jefe de inversiones de Cornerstone Investment Services, hay pocos límites para una cuenta IRA y la mayor ventaja de transferir el dinero que has ahorrado en tu antigua 401(k) a una IRA sería que tendrás la libertad de invertir cómo, cuándo y dónde lo deseas

Nota: En California, hay más protecciones ante los acreedores con una cuenta 401(k) que con una IRA. Toma esto en cuenta antes de tomar una decisión. 

Comenzar a tomar distribuciones

Si ya cumpliste los 59 años y medio de edad, puedes comenzar a recibir distribuciones calificadas de cualquier cuenta 401(k), ya sea tu nuevo plan o el de tu antiguo empleador. En otras palabras, podrás hacer un retiro sin tener que pagar el 10% de penalidad. Si estás jubilándote, podría ser este el momento perfecto para comenzar a disfrutar de tus ahorros. 

Si tienes una cuenta 401(k) tradicional, tendrás que pagar impuestos sobre la renta a la tasa regular sobre cualquier distribución que tomes. En caso que tengas una cuenta Roth, las distribuciones estarán libres de impuestos, al menos siempre que la cuenta tenga una antigüedad de cinco años. 

Una vez que cumplas los 72 años de edad, deberás comenzar a tomar las distribuciones mínimas requeridas (RMD) de tu 401(k). El monto de tu RMD se determinará tomando en cuenta la esperanza de vida del titular, es decir, el tuyo, y el saldo de la cuenta. El IRS tiene una hoja de trabajo muy útil que podría ayudarte a calcular la cantidad que debes retirar.

Como ves, no hay opciones incorrectas cuando se trata de decidir qué hacer con la cuenta 401 (k) de tu antiguo empleador, sino alternativas mejores o peores que otras. Sin embargo, esta calificación dependerá de tus necesidades financieras y de las opciones disponibles para ti en tu nuevo trabajo. 

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