¿Qué es el interés compuesto? Lo que debes saber

El interés compuesto, o lo que se conoce como intereses sobre intereses, es un método que utilizan las instituciones financieras, cooperativas, bancos en general, prestamistas y emisores de tarjetas de crédito para calcular los intereses de una cuenta o deuda. ¿Qué significa esto? Que podrías encontrarlo, por ejemplo, en tu tarjeta de crédito o en tu cuenta de ahorros.

Dependiendo de dónde se apliquen, los intereses compuestos pueden ser beneficiosos o no para tu bolsillo. Veamos con un poco más de detalles qué es el interés compuesto y qué debes saber sobre él.

¿Qué es el interés compuesto?

El interés compuesto se refiere a un método de reaplicación continua de intereses. La aplicación de estos intereses se efectúa sobre un monto (que conoceremos como principal) que crecerá con el tiempo.

Cada vez que no pagues el saldo pendiente total de tu tarjeta de crédito, por ejemplo, notarás cómo esta cifra sigue creciendo, incluso si no usas más tu tarjeta. ¿Por qué? Porque los créditos rotativos, como los de las tarjetas de crédito, trabajan con intereses compuestos.

Ahora bien, el interés sobre interés no siempre es una pérdida segura de dinero: también podría convertirse en una ventaja. ¿En qué casos? Ante una cuenta de ahorros, por ejemplo, o en un plan o cuenta de jubilación. En este caso, estaríamos frente a una cuenta de rendimiento compuesto, que es lo mismo que el interés compuesto, solo que este es un término que se reserva para los instrumentos que te permiten ganar dinero o generar rentabilidad.

Intereses compuestos en los ahorros e inversiones

En el caso de los intereses sobre intereses de las cuentas de ahorro, plazos fijos, fondos mutuales y planes de jubilación, ¡el tiempo será tu mejor amigo! ¿Por qué? Principalmente porque pondrás tu dinero a “trabajar” mientras te quedas esperando a que crezca sin tener que hacer depósitos extra: tan solo bastará con dejar que se “alimente de sí mismo” es decir, de los intereses que ya se han generado en el pasado y que ahora se suman al capital. 

Para calcular cuánto tiempo le tomará a tu dinero duplicarse, basta con aplicar lo que se conoce como la regla de 72. Esta especie de “fórmula” solo te dará un estimado, pero será más que suficiente para que te hagas una idea de cuánta rentabilidad podrías obtener en una cuenta de ahorros, por ejemplo. 

Supongamos que depositas $1 a una tasa de interés fija anual del 10%. Según la regla de 72, debes dividir 72 entre el porcentaje aplicado (10) y el resultado será la cantidad de años que le tomará a tu dinero multiplicarse por dos. En este caso, estaríamos hablando de 7.2 años. En ese momento, el monto de tu cuenta de ahorros será de $2.

Esta regla se aplica muy bien a los fondos mutuales, conocidos también como fondos indexados, una figura que fue inventada por el pionero John C Bogle, un inversionista estadounidense que terminó siendo todo un magnate de los negocios, filántropo y fundador de The Vanguard Group.

Bogle advirtió en su época que es poco probable que los intereses compuestos te hagan millonario de la noche a la mañana, a menos que la tasa sea razonable y dejes que el tiempo siga su curso. Siempre que el interés sea alto y mantengas el dinero generado en la cuenta, tendrás más oportunidades de multiplicarlo con rapidez. Lo contrario sucederá si es bajo o retiras los intereses anualmente.

¿Cómo administrar mis ahorros?

Para poder disfrutar de una mayor rentabilidad, lo mejor sería dividir los ahorros en varias cuentas. Lo primero que debes hacer es buscar la cuenta de ahorros que más paga en Estados Unidos.

El segundo paso, tener un depósito a plazo fijo, por ejemplo, ya que tienen una tasa de interés mucho más alta que la de las cuentas de ahorro.

En el tercer puesto estaría diversificar las inversiones. Hay quienes prefieren invertir en la bolsa, mientras que otros se decantan por tener una fuente de ingresos extra, como el dinero que se recibe por un alquiler, una página web o un canal de YouTube.

Mientras más rápido comiences a invertir (y a ahorrar) menos riesgos tendrás que asumir en materia financiera y más dinero podrás ganar a lo largo del tiempo. La magia del interés compuesto está en permitir que tu dinero crezca poco a poco.

¿Cómo funciona el interés compuesto?

Para comprender mejor cómo funciona el interés compuesto, veámoslo en un ejemplo. Imagina que depositas $100 en una cuenta de inversión para tu jubilación. Los intereses que se aplican a la cuenta son del 10% anual. Al finalizar el año, tendrás $110. En el siguiente año, iniciarás con un saldo de $110, es decir, $100 de capital más los $10 de intereses. Supongamos que decides no hacer ningún retiro y mantienes esos $110 en la cuenta. Al finalizar el segundo año, habrás ganado $11 en intereses. Por tanto, tendrás $121 en total.

Nota: Según el ejemplo, en el primer año ganaste $10 en intereses porque el único dinero que tenías depositado era tu capital principal. Pero, en el segundo año esta cifra creció y se fijó en $11. ¿Por qué? Porque se sumó al capital que ya tenías y también a los intereses que generaste durante el primer año. En otras palabras, ese extra de $1 representa al interés compuesto.

Tercer año

Supongamos que sigues con tu cuenta de inversión abierta. Entonces, tu tercer año comienza con $121 de saldo. Calculando un interés anual del 10%, a fin de año tendrás $12.10 en intereses. Por ende, al finalizar el tercer año tendrás un total de $133.10. Nota que tu capital ha ido creciendo paulatinamente: $10 el primer año, $11 el segundo año y ahora $12.10 en el tercer año. 

Cuarto año

Entras al cuarto año con $133.10. Como el interés es del 10%, se generarán $13.31 en intereses, lo que significa que al finalizar el cuarto año tendrás un total de $146.41. En este punto, ya has ganado $46 en intereses. Tomando en cuenta que tu capital inicial era de $100 -y has llegado a obtener casi la mitad de este monto en intereses- no está nada mal.

¿Qué pasa si no reinvierto los intereses?

Ahora bien, en este ejemplo has reinvertido siempre tus intereses. Pero, ¿qué pasa si no lo haces? Básicamente, sería como trabajar con un interés simple. En el primer año, obtendrás el 10% de retorno, como siempre. Por tanto, al finalizar el primer año tendrás $110. Si gastas los $10 de intereses -y mantienes los $100- ganarás $10 más en el segundo año. Si siempre retiras los intereses, al finalizar tu cuarto año de inversión habrás ganado solo $40 en vez de $46.61, que es la cifra que calculamos en el ejemplo anterior.

Sigue leyendo: ¿Qué es APY (Annual Percentage Yield)?

Quizás con $100 no veas una ganancia representativa. Pero, ¿y si aumentamos este depósito a $10,000? Pues, en este caso, con una tasa de interés del 10%, ganarás $4,600 en cuatro años. ¿Y si depositas $100,000? Estaríamos hablando entonces de $46,000 en ganancias.

Nota: Es importante que tomes en cuenta que la mayoría de las cuentas de inversión no trabajan con un retorno fijo o consistente, es decir, que no siempre el interés se mantiene inalterable. Por tanto, ese 10% podría disminuir o aumentar en el futuro. Independientemente de este factor, no se puede negar que el interés compuesto está diseñado para generar riqueza, al menos cuando hablamos de inversiones.

En resumen

Independientemente de la cantidad de dinero que puedas guardar para el futuro en tu cuenta de ahorros, y del interés, cuanto más tiempo conserves el capital inicial y los intereses generados, más dinero obtendrás gracias al interés compuesto. Este principio aplica con cuentas con el 10% de interés, con el 7% de interés e incluso menos.

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