¿Qué son los billetes de 1 dólar con certificado de plata?

¿Qué son los billetes de 1 dólar con certificado de plata? Si le haces esta pregunta a tus amigos, colegas y familiares, te responderán que no son nada y que posiblemente se trata de una leyenda urbana. Pero, tal como el billete de $1,000, los certificados de plata son reales. 

Los billetes de un dólar con certificado de plata forman parte de la historia de los Estados Unidos. De hecho, han pasado a ser la bandera insignia de un momento único en la historia de América.

Aunque ya no tiene valor monetario -es decir, no podrás usarlo en tu tienda preferida para comprar comestibles o dispositivos electrónicos- los coleccionistas están detrás de él y podrían llegar a pagar mucho dinero por un solo ejemplar en buen estado o -mejor aún- sin circular.

La historia del billete de un dólar con certificado de plata se remonta a la década de 1860. En aquel momento, los Estados Unidos era uno de los países productores de plata del mundo. Como consecuencia del auge de la plata, USA puso en funcionamiento una nueva política monetaria que convirtió al certificado de plata en un documento de valor histórico.

¿Qué son los billetes de 1 dólar con certificado de plata?

¿Por qué se creó el billete de 1 dólar con certificado de plata?

El gobierno de los Estados Unidos comenzó a emitir certificados en el año 1878, específicamente, bajo lo establecido en la ley Bland-Allison. Esta ley especificaba que las personas podrían depositar sus monedas de plata en el Tesoro de los EE. UU. a cambio de un certificado, que era mucho más fácil de trasladar e intercambiar. Recuerda que las monedas de plata eran mucho más pesadas -y voluminosas- que el papel.

Ahora bien, Estados Unidos no es el único país que emitía certificados de plata. En el pasado, países como China, Colombia, Costa Rica, Etiopía, Marruecos, Panamá y los Países Bajos también lo hicieron.

¿Cómo funcionaban los certificados de plata antiguos?

El Congreso de los Estados Unidos adoptó un estándar bimetálico de dinero en el año 1792, convirtiendo al oro y a la plata en uno de los principales medios de intercambio. Bajo una política de «libre acuñación», el oro o la plata en bruto podían ser llevados a la casa de la moneda de los EE.UU. para ser convertidos en monedas.

Sin embargo, no se acuñaron tantas monedas como imaginas. ¿La razón? Pues, era bastante simple: la plata que se necesitaba para hacer una moneda entre 1793 y 1873 valía más que sus homólogos, es decir, el oro y el dólar estadounidense.

Por ese motivo, la Ley de Acuñación de 1873 no tuvo mucha repercusión. Esto trajo como consecuencia el fin de la acuñación gratuita de las monedas de plata, erradicando así el bimetalismo y colocando -en consecuencia- a los Estados Unidos en el patrón oro. Sin embargo, las monedas de plata podrían seguirse utilizando en el mercado, ya que seguían siendo una moneda de curso legal; esto a pesar de que habían muy pocas unidades en circulación.

Un año después, la Sección 3568 de los Estatutos Modificados (Revised Statutes) disminuyó aún más el estatus de la plata al prohibir el uso de monedas hechas con este metal precioso como moneda de curso legal; al menos así fue para aquellas cantidades que fuesen superiores a los $5.

Pero, para ese entonces, la importancia de la plata se hizo evidente: por un lado, la mina de Comstock y otras similares ganaban relevancia y, por el otro, el Congreso buscaba maneras de hacer crecer la base monetaria del país. 

Eso hizo que los Estados Unidos pasaran de producir el 1% de la plata del mundo al 20% de ella en la década de 1860. La cifra creció como la espuma en los años siguientes. Para que te hagas una idea, los EE. UU. producían el 40% de la plata del mundo para el año 1870.

Entonces, ¿qué hizo la Ley Bland-Allison? Pues, este cuerpo legislativo fue el encargado de reintroducir la acuñación de la moneda de plata en el mercado. También estableció que el gobierno debía comprar y acuñar entre 2-4 millones de dólares en monedas de plata cada mes; aunque nunca se logró superar la barrera de los $2,000,000.

Aunque ya los certificados de plata no se pueden canjear por monedas acuñadas en el mismo material, la importancia histórica que tienen sus impresiones sigue siendo impresionante. ¿Por qué? Porque generaron, en su momento, un impacto económico en el país.

Además, en materia coleccionable, como los billetes de 1 dólar por certificado de plata estuvieron en funcionamiento por pocos años -esto como moneda de curso legal válida- tienen un alto valor, al menos algunos de ellos.

¿Cómo cayeron en desuso los billetes de 1 dólar con certificado de plata?

En el año 1963, la Cámara de Representantes aprobó la Ley PL88-36, derogando así a la Ley de Compra de Plata y también instruyó a las autoridades sobre el retiro de los billetes de 1 dólar con certificados de plata. Por ende, los poseedores de los certificados podían cambiar el papel impreso por monedas de plata en dólares durante un período que duraría 10 meses, aproximadamente. 

En el mes de marzo de 1964, el Secretario del Tesoro, C. Douglas Dillon, detuvo por completo la emisión de monedas, y durante los cuatro años siguientes, los certificados pudieron canjearse por plata metálica.

Otros nombres o denominaciones de los certificados de plata

Los certificados de plata tienen otras denominaciones: grandes certificados (large certificates) y certificados pequeños (small certificates). Los certificados emitidos desde 1878 hasta 1923 eran los de mayor tamaño. A menudo, podías encontrarlos en una medida de 17.8 cm de largo y 7.60 cm de ancho. Estos certificados de plata, es decir, los más grandes, fueron emitidos hasta 1923 y se giraron por un valor nominal que variaba entre $1 y $1,000. 

Es de destacar también que los diseños de los certificados variaban y representaban a ex presidentes, primeras damas, vicepresidentes, padres fundadores y otras figuras notables. Los billetes del Banco de los Estados Unidos fueron rediseñados en el año 1928 y, hasta que se dejaron de emitir en 1964, los certificados de plata impresos tenían el mismo tamaño que la moneda estadounidense actual (16.25 cm de largo y 6.60 cm de ancho).

Estos últimos son aquellos que se conocen como los certificados de plata de menor tamaño. Por lo general, estaban estampados con los retratos de George Washington, Abraham Lincoln o Alexander Hamilton. Para que te hagas una idea, el valor de un certificado de plata como estos ya no está relacionado ni con su tamaño ni con su denominación porque ahora su valor es puramente coleccionable.

¿Cuánto cuestan los billetes de un dólar con certificado de plata y otros certificados similares?

El valor de un billete de dólar con certificado de plata depende de la condición y el año de emisión. Aunque ya no es posible canjear un billete de dólar con certificado de plata por dinero en efectivo, los certificados siguen siendo “técnicamente” de curso legal, ya que pueden ser canjeados por un billete de la Reserva Federal.

En la actualidad, los certificados se han convertido en un artículo de colección y los coleccionistas de estos certificados pagan un valor muy superior al de la denominación, aunque todo dependerá de la rareza de la impresión y también de la condición del documento.

Características que le añaden valor a un billete de dólar con certificado de plata

El valor de cada certificado de plata se basa en numerosas variables. Uno de los mayores determinantes del valor del billete será la clasificación del certificado. La mayoría de los certificados de plata reciben una calificación en la escala numérica de Sheldon, que va del 1 al 70, siendo el 70 una condición perfecta. 

La calificación numérica se corresponde con una letra adjetival que indica que la condición es una de las siguientes: buena, muy buena, fina, muy fina, extremadamente fina, casi sin circular o sin circular.

Además del grado, hay varias características que se encuentran en ciertos certificados de plata que podrían aumentar su valor, al menos para un coleccionista. En general, un certificado de plata con una estrella en el número de serie o un error en la cara del billete vale más que un certificado de plata del mismo año, grado y denominación sin estas características. 

Sin embargo, los billetes con una estrella que fueron impresos en el año 1957 son tan comunes que no muchos coleccionistas los compran. En cuanto a los errores, pueden ser los siguientes: errores de plegado, corte o entintado

Nota: Los números de serie únicos son más valiosos para los inversionistas y coleccionistas. Por ejemplo, un número de serie con cada dígito -como el número dos- tiene más valor que una combinación aleatoria de números.

Valoración de los billetes de 1 dólar -o cualquier otra denominación- con certificados de Plata

Los certificados de plata más comunes fueron emitidos entre los años 1935 y 1957. Su diseño es casi idéntico al de un billete de $1 americano estándar. De hecho, están adornados con el retrato de George Washington. La diferencia clave es el texto que aparece debajo del retrato de Washington, que dice que la oferta está valorada en un dólar de plata pagadero al portador a la vista. Estos certificados tienen un valor ligeramente superior a su valor nominal, aunque los billetes sin circular suelen venderse entre $2 y $4.15.

En el año 1896, el certificado de dólar de plata llevaba un diseño único que se conoce como “la serie educativa”. El rostro del certificado es diferente al resto: se trata de una mujer dándole clases a un niño. El precio que se pide por un “Certificado Educativo de Plata” -que es así como se le conoce- de la Serie de 1896 y con un valor nominal de $1 es mucho más alto que el anterior: $500 por una unidad en buen estado.

Nota: Aunque el billete de un dólar con certificado de plata de 1896 se vende, por lo general en $500; un billete en muy buen estado de conservación o incluso sin circular vale más de $4,000 en el mercado de coleccionistas.

La impresión del año 1899 es otro certificado popular entre los coleccionistas. Este billete se conoce a menudo como “el águila negra”- ¿Por qué? Porque tiene un águila de gran tamaño en el anverso. Debajo del águila están los retratos de presidentes de los Estados Unidos: Abraham Lincoln y Ulysses Grant.

El precio de venta de un certificado de un billete de plata de $1 “Águila Negra” del año 1899 que esté en muy buen estado se acerca a los $200.

Nota: Un billete de $1 con certificado de plata “Águila Negra” con una calificación “sin circulación” llega a costar hasta $950 en el mercado de coleccionistas.

En el año 1928, el Tesoro emitió seis certificados de plata diferentes. Para ese momento, alrededor de 640 millones de billetes entraron en circulación. Las versiones de 1928, 1928A y 1928B son muy comunes, por lo que su valor es menor. En cambio, las versiones 1928C, 1928D y 1928E son extremadamente raras. Uno de estos billetes en muy buen estado pueden venderse por un mínimo de $125 y un máximo de $600

Nota: Los billetes de dólar con certificados de plata del año 1928 con el símbolo de una estrella en el número de serie son muy valiosos. ¿Cuán valiosos? Pues, podrían venderse por un monto mínimo de $4,000 y un máximo de $17,500.

Por último, el certificado de plata de 1934 es, de todos, el más común en el país, esto a pesar de que es el único año en el que se imprimió el número “uno” en azul en el anverso, un factor característico y diferente a los demás. Sin embargo, uno de estos ejemplares apenas vale unos $30.

¿Cómo invertir en plata?

Lamentablemente, los inversionistas que quieran poner su dinero en el mercado de la plata deberían invertir en el metal de otra forma, no comprando billetes de 1 dólar con certificado de plata. ¿Por qué? Porque estos certificados de plata de los que hablamos ya no representan una participación en el producto básico, es decir, no pueden canjearse por plata física. 

Sin embargo, el valor de los certificados de plata sí tienen un valor monetario, pero solo en el mercado de los coleccionistas, como ya hemos visto. Ahora bien, esto no significa que si quieres invertir en plata, no tengas opciones

En primer lugar, puedes comprar plata en cualquier joyería o compro oro de tu localidad, incluso en Internet. ¿Cómo? En formato de monedas, como la American Eagle. ¿Qué otras opciones hay? Pues, casi las mismas que las del oro: comprar lingotes de plata. La segunda alternativa para invertir en plata sería comprar platería o joyas elaboradas en este material. Eso sí: asegúrate de guardar estos objetos valiosos en un lugar seguro.

La tercera alternativa sobre la mesa es comprar un fondo cotizado en la bolsa (ETF) que esté respaldado por plata física. En algunas ocasiones, estos ETFs te permiten el canje por lingotes de plata. 

¿Qué otras opciones tiene un inversionista de plata? Algunos especuladores prefieren invertir en las empresas mineras o en las compañías de metales preciosos. Por ejemplo, Wheaton Precious Metals (WPM) opera en modo “streaming”. Es decir, compra plata extraída por otras empresas. 

Silvercorp Metals Inc. (SVM) es una empresa minera canadiense con tres emplazamientos activos en China. First Majestic Silver Corp (AG) posee seis minas productoras de plata en México. Hecla Mining Company (HL) tiene minas de plata en Alaska, Idaho y México. Si apuestas por cualquiera de ellas, estarías invirtiendo en el mundo de la plata indirectamente.

Nota: Aunque la posesión de acciones en estas empresas no da lugar a la propiedad de la plata, el éxito financiero de estas compañías -y sus ganancias- está directamente vinculado al precio de la plata.

Sigue leyendo:

¡Comparte nuestro artículo!


Artículos relacionados:

Deja un comentario

¡NO sigas este enlace o serás bloqueado en este sitio!