¿Cuáles son los principales tipos y categorías de deuda?

La mayoría de los estadounidenses, en el transcurso de sus vidas, se encontrarán con algún tipo de deuda. Sin embargo, no todas las deudas se crean de la misma manera y algunas se consideran mejores que otras. En este artículo veremos cuales son los principales tipos y categorías de deuda.

Si bien pueden presentarse en varias formas, todas las deudas personales (no las corporativas o del gobierno) pueden clasificarse dentro de unos pocos tipos principales, incluyendo la deuda garantizada, la deuda no garantizada, la deuda rotativa y las hipotecas

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¿Cuáles son los principales tipos y categorías de deuda?

A continuación te explicaremos cuales son los principales tipos y categorías de deuda, su principales características y diferencias.

¿Cuáles son los principales tipos y categorías de deuda?

Deuda garantizada

La deuda garantizada es cualquier deuda respaldada por un activo como garantía. El prestamista hace una verificación de crédito para juzgar la responsabilidad con la que el prestatario ha manejado las deudas en el pasado y recibe un activo en prenda en caso de que el prestatario no pague el préstamo. Si el prestatario no reintegra el total de la suma acordada, el prestamista tiene la opción de embargar el activo.

INFORMACIÓN CLAVE:

  • Los principales tipos de deuda personal son la deuda garantizada, la deuda no garantizada, la deuda rotativa y las hipotecas.
  • La deuda garantizada requiere algún tipo de garantía, mientras que la deuda no garantizada se basa únicamente en la solvencia de un individuo.
  • Una tarjeta de crédito es un ejemplo de deuda rotativa no garantizada y una línea de crédito sobre el valor líquido de la vivienda es una deuda rotativa garantizada.
  • Las hipotecas son préstamos que normalmente tienen plazos de 15 ó 30 años, con los bienes inmuebles como garantía.
El préstamo de un coche es un ejemplo de una deuda garantizada. Un prestamista te da el dinero en efectivo necesario para comprarlo pero también pone un gravamen, o reclamo de propiedad, en el título del vehículo. En caso de que el comprador del automóvil no haga los pagos, el prestamista puede embargar el automóvil y venderlo para recuperar los fondos. Los préstamos garantizados de este tipo tienen una tasa de interés bastante razonable, que por lo general se basa en la solvencia y el valor de la garantía.

Deuda no garantizada

La deuda no garantizada carece de cualquier colateral. Cuando un prestamista hace un préstamo sin ningún activo como garantía, lo hace sólo por la fe en la capacidad y la promesa del prestatario de devolver el préstamo. El prestatario está obligado por un acuerdo contractual a devolver los fondos, y si hay un incumplimiento, el prestamista puede ir a los tribunales para reclamar cualquier dinero que se le deba. Sin embargo, hacerlo tiene un gran costo para el prestamista y, por esta razón, la deuda no garantizada generalmente tiene un tipo de interés más alto. Algunos ejemplos de deuda no garantizada incluyen las tarjetas de crédito, préstamos con firma, contratos de membresía de gimnasios y cuentas médicas.

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Deuda rotativa

La deuda rotativa es un acuerdo entre un prestamista y un consumidor que permite a éste pedir dinero prestado hasta un límite máximo de forma recurrente. Una línea de crédito o una tarjeta de crédito son ejemplos de deuda rotativa. Una tarjeta de crédito tiene un límite de crédito, y el consumidor es libre de gastar cualquier cantidad por debajo del límite hasta que éste se alcance. Los montos de pago de la deuda rotativa varían según el monto de los fondos que se estén prestando en ese momento. La deuda rotativa puede ser sin garantía, como en el caso de una tarjeta de crédito, o garantizada, como en una línea de crédito sobre el valor líquido de la vivienda.

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Hipotecas

Las hipotecas representan la deuda más común y más grande que muchos consumidores tienen. Son préstamos que se utilizan para comprar casas y, en este caso, la vivienda sirve  como garantía. Una hipoteca normalmente tiene la tasa de interés más baja de cualquier producto de préstamo al consumidor y el interés es a menudo deducible de impuestos. Los préstamos hipotecarios se suelen conceder a plazos de 15 ó 30 años para que los pagos mensuales sean asequibles para los propietarios de las viviendas.

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