¿Cuál es la diferencia entre una tarjeta de crédito y una charge card?

Aunque ambas te permitirán hacer pagos y realizar compras sin tener que usar dinero en efectivo, hay diferencias bien marcadas entre las tarjetas de crédito y las charge cards. Por supuesto, la primera que se nos viene a la cabeza se centra en los intereses; pero hay muchas otras más que deberías considerar antes de decantarte por cualquiera de estas dos opciones.

Si estás pensando en solicitar una charge card, pero no estás seguro de quererla, ¡no te preocupes! Revisar nuestra lista de diferencias y semejanzas te ayudará a tomar una decisión acertada.

¿Cuál es la diferencia entre una tarjeta de crédito y una charge card?

Diferencias entre las tarjetas de crédito y las charge cards

Antes de comenzar a hablar sobre el fondo de ambos medios de pago, vamos a identificar sus diferencias en una tabla. De esta forma, podrás compararlas con facilidad antes de entrar de lleno en el tema:

Charge cardsTarjetas de crédito
El usuario debe pagar el saldo total cada mes o antes de la fecha fijada en el estado de cuenta.El usuario puede depositar la cuota mínima mensual, hacer abonos o pagar de contado.
Usualmente, no limitan los gastos del usuario.Trabajan con un límite de crédito máximo.
Suelen estar sujetas al pago de una tarifa anual bastante alta.Suelen estar sujetas al pago de una tarifa anual mucho más baja o de costo cero.
No trabajan con APRs ni intereses, ya que la deuda se paga de contado.Trabajan con una alta tasa de interés y diferentes APRs.
No todos los comercios, tiendas y restaurantes la aceptan como medio de pago.Es un medio de pago aceptado en la mayoría de los comercios, tiendas y restaurantes.
Normalmente, se requiere un alto puntaje de crédito para obtenerla.Hay opciones disponibles para personas con poco o mal crédito.

Hablemos sobre las grandes diferencias entre las tarjetas de crédito y las charge cards

Podríamos decir que las charge cards funcionan de forma parecida a una tarjeta de crédito. ¿Las diferencias? Se requiere que el usuario pague el saldo total de la tarjeta al final de cada ciclo de facturación. Esta es una de las principales distinciones que salen a la luz al compararlas con las tarjetas de crédito porque, en este caso, los consumidores pueden hacer pagos mínimos, abonos o el depósito del saldo total, ¡como prefieran! 

En consecuencia, no estaría de más afirmar que las charge cards están mucho más ajustadas a tus ingresos mensuales, ya que tendrás que pagar todo lo que has gastado a fin de mes. En cambio, las tarjetas de crédito funcionan tal como lo haría un crédito rotativo. De hecho, este es uno de los factores que hacen que las tarjetas de crédito sean tan atractivas porque podrían asimilarse a una línea de crédito que te permitirá invertir o gastar en lo que necesites sin tener que pedirle un préstamo extra al banco.

Por supuesto, esto no siempre representa una ventaja. Algunos consumidores gastan mucho más de lo que pueden cubrir a lo largo del tiempo. ¿Qué quiere decir esto? Que tarde o temprano tendrán que pagar y verán que sus deudas son mucho más altas de lo que pensaban. 

Límites

Otra diferencia esencial entre las tarjetas de crédito y las charge cards es que estas últimas no siempre trabajan con un límite de crédito. Por tanto, pareciera que el usuario es libre de gastar lo que quiera, aunque esto casi nunca sucede porque el consumidor sabe que tendrá que pagar el saldo total a fin de mes. Sin embargo, los emisores de las tarjetas de crédito trabajan con un límite máximo preestablecido que se ajusta a tu puntaje de crédito y, en ocasiones, al dinero en efectivo que tienes en tus cuentas bancarias.

Este límite podría aumentar, siempre que el usuario pague a tiempo su tarjeta y demuestre que su solvencia financiera ha mejorado. Ahora bien, esto no quiere decir que los consumidores no puedan sobrepasar su límite. A veces pasa, pero lamentablemente este sobregiro está sujeto al pago de multas y a un aumento de la tasa de interés.

Puntaje de crédito o credit score

Por último, tenemos el puntaje de crédito. Si bien la banca examina el score de sus clientes para aprobarles una tarjeta de crédito, hay opciones para personas sin crédito o incluso con un mal crédito. Por las características propias de las charge cards, el emisor solo aprobará las solicitudes de los consumidores que tengan un excelente puntaje de crédito.

Nota: American Express es actualmente el único emisor que ofrece charge cards. La mayoría ha desaparecido para abrirle paso a las tarjetas de crédito.

Tarifas de las tarjetas de crédito vs charge cards

Las charge cards tienen una ventaja: no tendrás que pagar intereses, ya que estás obligado a pagar el saldo total a fin de mes o antes de la fecha de vencimiento establecida en tu estado de cuenta. Sin embargo, no todo es color de rosas: de no pagar a tiempo, tendrás que hacerte cargo de una fuerte penalización. Este cargo por retraso puede ser una tarifa fija como una multa, o un porcentaje calculado con base en tu saldo pendiente. Para saber cuál de los dos métodos aplica, tendrás que revisar el contrato de tu charge card con detenimiento.

Claro. Esta no es una característica intrínseca de las charge cards porque las tarjetas de crédito también están sujetas a un recargo cuando no se paga la cuota mínima antes de la fecha de vencimiento. Solo que, por ley, el cargo por pagos atrasados de una tarjeta de crédito no puede superar el límite máximo de $40, y solo aplica si el usuario ha dejado de hacer dos o más pagos en un período de seis meses.

Esta es una ventaja de las tarjetas de crédito, pero la alegría es breve porque este tipo de plásticos está sujeto al pago de una alta tasa de interés. De hecho, los emisores y bancos establecen diferentes APRs (tasa de porcentaje anual) según las operaciones. ¿Qué quiere decir esto? Que la tasa de interés para adelantos en efectivo es distinta a la que se cobra por una compra regular. Ahora bien, no siempre estarás obligado a pagar intereses: si pagas el saldo total antes de la fecha de cierre, ¡podrás librarte de ellos!

Por último, solo nos queda hablar sobre las tarifas anuales. Los usuarios de las charge cards no deberán pagar nada por este concepto, al menos en el primer año. Pero después de este “período de gracia” la tarifa podría ser muy alta para sus bolsillos. De hecho, las charge cards de gama alta están sujetas a un pago que ronda los $500 anuales. Esto no sucede con las tarjetas de crédito: las tarifas anuales son mucho más bajas e incluso hay opciones libres de tarifas y comisiones.

Recompensas y restricciones de las charge cards vs tarjetas de crédito

Hablemos de uno de los principales atractivos de las charge cards (dejando de lado la no aplicación de intereses, por supuesto) ¡los beneficios y recompensas!

Las recompensas que ofrecen las charge cards son mucho más altas que las de cualquier tarjeta de crédito, en especial para los usuarios que viajan muchas veces al año, hacen compras en tiendas de gama alta o son consumidores frecuentes en bares y restaurantes. De hecho, muchas charge cards ni siquiera cobran comisiones por cargos realizados en el extranjero.

Pero toda moneda tiene dos caras. Si bien este es un atractivo innegable, las charge cards también tienen sus limitaciones y una de ellas es que no permiten pedir adelantos en efectivo. Además, no todos los comercios que trabajan con POS y TPVs aceptan charge cards como método de pago.

Conclusión

Las charge cards son una excelente opción, en especial para aquellos consumidores que cuentan con un buen crédito y con la solidez financiera como paga pagar el saldo en su totalidad antes de la fecha de vencimiento de cada mes.

No se puede negar que este tipo de pago ofrece algunas ventajas sumamente atractivas para viajeros y muchos incentivos para quienes visitan frecuentemente comercios relacionados con el turismo, el ocio y la gastronomía. 

Sin duda, son fantásticas para quienes son capaces de limitar sus gastos a sus ingresos reales, ya que esto les permitirá gastar dentro de sus posibilidades. No obstante, si lo que necesitas es liquidez momentánea y un medio de pago que sea un poco más flexible, quizás lo mejor sea decantarte por una tarjeta de crédito. Algunas de ellas están sujetas a un APR inicial de 0%, ofrecen recompensas y devoluciones, y hay opciones hasta para aquellos que apenas están comenzando a construir su crédito. Ahora que conoces las diferencias entre las tarjetas de crédito y las charge cards sabrás cuál se ajusta mejor a tu situación económica particular.

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